Maximilian

  • Hungría
  • En La Línea desde febrero de 2007
  • Pintura y reformas

Maximilian llegó a La Línea desde Irlanda donde vivió por una temporada. Su idea era ir a Gibraltar, sabiendo sólo que está en el Mediterráneo, que pertenece al Reino Unido y que que se habla inglés, atraído por el buen clima. Así que vino sin trabajo, sin dinero, sin amigos y sin hablar una palabra de español. Su idea era poder pintar todo el año, ya que en Irlanda, por la lluvia, no se puede.

Su primer recuerdo al llegar es bajar del avión, mirar alrededor, suspirar profundamente y pensar “estoy en casa”. “Pero la vida es dura y te pone retos, pero yo siempre encontré con gente amable, gente que quiere ayudar”. Aún sin hablar español, se sintió bienvenido gracias a la acogida de la gente.

Le llamó la atención el tráfico y la manera de conducir de los locales “en la práctica no tienen las mismas reglas, en el libro seguro”.

Después de todos estos años, aún se siente bienvenido, y más aún al haber aprendido español, que habla de una manera fluida. En general su experiencia es muy positiva y ha aprendido de la sabiduría del lugar a mantenerse tranquilo en momentos en los que se supone que tienes que darte prisa con lo que se consigue, al contrario que en Hungría, hacer las cosas a tiempo pero sin estrés. “En Hungría siempre vas corriendo y con estrés, aquí la vida es más tranquila y, al final, las cosas se hacen”; le gusta la sonrisa de la gente, que te saluda y te pregunta cómo estás cuando vas en el autobús.  De lo poco negativo destaca la basura y el tráfico.

Cree que es importante que los extranjeros aprendan español para que éstos se sientan más integrados.

Se siente parte de La Línea donde tiene amigos y donde jamás se ha sentido rechazado.

 

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