Chris

  • Francia
  • En La Línea desde 2009
  • Atención al cliente

Chris llegó La Línea por primera vez en el año 2000 para pasar un mes en verano con la que entonces era su novia, una chica cuya familia era de la Atunara. Aunque estuvo poco tiempo, disfrutó mucho de sus vacaciones aquí. Al poco tiempo de volver a Francia,  fue a trabajar a Luxemburgo y Londres. Allí se acordaba de esos buenos días pasado en La Línea. Así que decidió volver de vacaciones aunque en esta ocasión vino a Tarifa donde empezó a practicar surf. Una vez allí conoció a un chico francés con el que entabló una mistad. Este le habló de la posibilidad de quedarse a vivir en la zona si buscaba un trabajo en Gibraltar. Así que a su regreso a Londres, buscó en Google empleos en Gibraltar. Al poco tiempo tuvo una oferta para trabajar en el juego online.

Era el año 2009 y esta vez vino a La Línea para quedarse. Al poco tiempo empezó a relacionarse con locales gracias a sus dos pasiones, el surf y, sobre todo, el volleyball. De ellos aprendió mucho sobre la cultura y el idioma de la zona. Le costó mucho aprender español, pero hoy lo habla con bastante soltura. Dice que “hay que esforzarse para adaptarse” porque lo más bonito de La Línea está dentro, en su gente.

Viene de un pueblo sin mar y por eso La Línea es “muy fácil para mí y por eso estoy enamorado de La Línea desde que llegué, porque tiene el mar”. La primera vez que vino de vacaciones, recuerda como fue a descargar pescado muy temprano con el abuelo de su pareja, que era pescador. “Yo volví por esto, yo sabía que a la gente le gusta mucho el mar y le tiene mucho respeto”.

Escucharlo hablar de su amor por el mar es una delicia, como conoce los vientos y la importancia del levante y el poniente. De la comida y de su relación con los locales. Nos cuenta como un amigo le convenció para ir a Marbella a jugar y para la comida, le obligaron a pedir él la comida para todos lo que le costó mucho por su timidez, pero lo hizo y entiende que esa es la mejor manera de integrarse y entender como es la vida en Andalucía y España.

Su historia está llena de casualidades, a diferencia de otros, vino a La Línea porque quería vivir aquí. Pero además, pertenece a una familia donde se han mezclado varias nacionalidades. Una abuela, italiana, se casó con un emigrante linense y, por eso, La Línea, era un pueblo que “estaba siempre escuchando en Francia”. Su primo, hijo de esta pareja, le hablaba de su abuelo, que actualmente vive en La Línea, “aquí al lado en la Atunara” y al que hoy, conoce personalmente. Gran aficionado de la Balona y del Madrid.

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