Nikos

  • Atenas, Grecia
  • En La Línea desde 2003
  • Juego online

Se buscan griegos para trabajar en Gibraltar. Así decía el anuncio que, mientras estaba de vacaciones, le llegó a manos de Nikos un día. Le bastó un segundo para tomar la decisión. En cuanto volvió a casa le dijo a sus padres, enseñándoles el papel que le habían dado, que dejaba el trabajo en Atenas para viajar al sur de España. Eran tres meses de contrato con viajes de ida y vuelta pagados, ¿qué es lo que tenía que pensar? “¿qué más quiero?”. Sus padres consiguieron, al menos, que llamara para preguntar de qué se trataba el trabajo. Buscaban a gente con algunos conocimientos sobre deportes así que su perfil era perfecto.

Cuando llegó no conocía casi nada de Gibraltar. Tanto era así que, en el coche que les trajo a él y a otros dos griegos desde el aeropuerto de Málaga hasta la frontera, discutieron sobre si Gibraltar tenía la misma hora que España. La barrera lingüística no ayudó y del taxista, que solo hablaba español, entendieron que no, que Gibraltar tenía una hora menos. Esto hizo que llegaran tarde a su cita con quien tenía que enseñarles la zona y solo se dieron cuenta del error cuando tuvieron que cenar en una gasolinera ya que todo estaba cerrado.

Llegó a Gibraltar por primera vez en diciembre de 2003 y estuvo hasta febrero. Tres meses en los que empezó a relacionarse con otros extranjeros, sobre todo ingleses, y a salir por La Línea. Gracias a otros griegos conoció a un grupo de españoles.

La diferencia de vida en La Línea con respecto a Atenas era grandísima y esto hacía que no considerara nuestra ciudad como un sitio donde salir o hacer algo. Hasta que un día decidió salir en La Línea, llegó con unos amigos, demasiado temprano para la costumbre local, y todo estaba vacío. Las expectativas eran bajas, así que se metieron en un bar, vacío donde estuvieron un par de horas tomando algo. Al salir, la plaza Cruz Herrera se había llenado de gente y todo cambió. Así La Línea era el sitio donde venía a salir, pero nunca a vivir.

Tuvo que volver a Grecia por asuntos familiares y volvió a La Línea en mayo, “entonces todo era diferente porque había conocido a este grupo de linenses y todo era más local, más verdadero”. Como ya no tenía apartamento pagado por la empresa para la que trabajaba, decidió vivir en La Línea. Empezó a aprender español, que hoy habla con total fluidez. Nikos cuenta que esta fue la mejor época porque todo era nuevo, salía mucho “era una aventura”.

Han pasado trece años en los que Nikos se ha ido muchas veces, pero siempre ha vuelto. Después de haber vivido en diferentes sitios de España y el mundo, llega a la conclusión de que, aunque siempre lo pasa bien en La Línea, éste no es sus sitio. “Yo tenía amigos, tenía una vida hecha, pero no lo veía como un sitio fijo”.

Lo más atractivo de La Línea para Nikos es una vida fácil y barata, sobre todo cuando trabajas y tienes un sueldo de Gibraltar. Además tienes muchas posibilidades de viajar; “La gran ventaja es que puedes hacer muchas cosas porque es económico”. Además el clima ayuda a vivir mejor. No necesitas viajar largas distancias para disfrutar de unas pequeñas vacaciones, desconectar y recargar las baterías. Por otro lado, lo que más le cuesta es la falta de opciones, “no hay cines, es difícil encontrar un concierto que valga la pena”.

Hace un año que ha vuelto después de vivir en otros lugares del mundo y las cosas han cambiado mucho. Ya no hace tanta vida en el centro. Tiene una vida más tranquila.

Nikos llegó por primera vez en el inicio del ‘boom’ del juego online en Gibraltar. Cuando él llegó era más fácil o más normal tener contacto con locales, cosa que ayuda a aprender el idioma o la cultura de la zona. Sin embargo, hoy en día el extranjero que llega tiene más facilidad de hacer cosas sin aprender español. “No es que los españoles no conozcan a los extranjeros, es que son estos los que no conocen a los locales”. Es muy fácil tener tu vida en La Línea sin la necesidad del contacto con los locales. “Yo tuve la suerte de conocer a gente de aquí. Vi cosas que me parecieron muy nuevas, que seguramente no me gustan para mí vida, pero que como experiencia valoro muchísimo. Pero, al menos, yo puedo decir que sé cómo son, por qué son cómo son, los problemas que han pasado… Ahora la mayoría de los extranjeros, esto no lo vive”.

Y para los locales, los extranjeros son simplemente otro grupo de gente de la ciudad. Un grupo que es aceptado pero con el que cuesta relacionarse por las diferencias tanto culturales como sociales que existen.

Nikos está contento con estar aquí sobre todo por la posibilidad de tener un buen sueldo en Gibraltar aunque le gustaría vivir en otro sitio, seguramente en España, con más opciones. Málaga y Zaragoza son sus opciones favoritas.

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