Irene

  • Valencia, España
  • En La Línea desde diciembre de 2013
  • Diseñadora gráfica e instructora de yoga

Hace 6 meses que Irene junto a otras 3 amigas decidieron empezar una academia de yoga en La Línea. A Irene esta pasión le llegó a partir de un viaje a San Francisco donde el yoga es muy importante y, aunque ya lo había practicado antes, fue donde conoció esta práctica que hoy en día juega un papel muy importante en su vida.

Irene llegó a La Línea después de haber vivido en Dublín por algún tiempo. Desde allí buscaba trabajo en Barcelona, porque en Valencia no había nada, así que lo más cerca de España donde encontró trabajo fue Gibraltar. “No sabía que había tantas de empresas de gaming, no sabía que había tanta oportunidad de trabajo”. No tenía una idea preconcebida de Gibraltar o La Línea porque desde Madrid o Valencia no se oye casi nada de esta zona. No podía imaginar que habría tanta gente de diferentes nacionalidades.

Cuando aceptó la oferta de trabajo que le ofrecieron, vino a La Línea  con su novio y se quedaron una semana en un hotel hasta que encontraron un piso de alquiler. De su llegada nos cuenta que fue curiosa porque llegaron justo en navidad y se quedaron en un hostal del centro justo cuando pasaba la cabalgata de Reyes. Viniendo directamente de Dublín sintió el choque cultural de ver tanta gente en la calle. “Fue como, madre mía ¿dónde estamos?”. “El primer año fue un shock” ya que al venir de una capital, fue difícil encontrar cosas que hacer y tardó en ver el lado positivo. También la diferencia en el trato de la gente fue muy especial al encontrarse con gente muy abierta y acogedora.

La parte más difícil de la vida en La Línea para Irene fue encontrar oferta cultural y sitios donde practicar yoga hasta que empezó a conocer gente. Poco a poco se hizo con un grupo de amigos con la misma pasión y en septiembre de 2017 comenzó el proyecto de una academia de yoga en el centro de la ciudad donde cada imparten clases a todo el que muestra interés.

Siempre tuvo la idea de compartir el yoga con otra gente y gracias a un profesor de los Barrios que le habló de cursos de formación, se puso a estudiar. Después de pasar un par de cursos comenzó a dar clases a amigos hasta que “empezó a venir gente que le gusta el yoga y que no son solo amigos míos”, al principio en Santa Margarita, en la piscina de su comunidad y en la playa donde más gente empezó a conocerla. Con otras 3 profesoras que conoció durante su formación, iniciaron este bonito proyecto y “a compartir lo que nos apasiona”.

Irene estuvo buscando local por varios meses hasta que encontró este local en pleno centro de la ciudad. Un local caro pero teniendo en cuenta las dificultades y los precios que encontró en La Línea se quedó con este que está bien aunque se está quedando pequeño. Por el momento la mayoría de alumnos son extranjeros o de Gibraltar, pero poca gente de La Línea. Debido mayormente a que aún no han hecho publicidad y que la mayoría de alumnos llegan por contactos de trabajo o círculos de amistad.

Esperan ampliar el horario de clases, incluir clases para niños y en definitiva, alcanzar su sueño de vivir de su pasión en la zona, a la que ya se ha acostumbrado y donde se siente a gusto con la manera de vivir, en un sitio donde la vida se hace fuera y donde todo es “más exterior”.

Le damos las gracias a Irene por prestarse a participar en este proyecto y por ayudarnos a empezar esta nueva etapa donde seguiremos incluyendo no solo extranjeros sino también españoles de otras zonas del país .Además le deseamos toda la suerte a Irene y sus compañeras en su bonito proyecto con Vita Yoga.

Para más información podéis visitar su página de Facebook

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